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miércoles, 9 de diciembre de 2009

OCTAVA ENTRADA

Octava Entrada
Jacqueline Calderón Hinojosa


CONTINUACIÓN...

Vemos como en esta mundo que Winston habita y que Orwell plantea el lenguaje y la vida misma se basan en contradicciones; lo más increíble de esto es cómo el Partido ha llegado a manipular cada aspecto que conforma una sociedad de forma tal que estas contradicciones no sólo no sean cuestionadas, sino aceptadas e integradas a un sistema de educación que permite perdure su dominio sin mayores peligros de amenaza. “Porque sólo al conciliar las contradicciones, el poder puede conservarse por tiempo indefinido.”[1]

Es interesante entonces ver en qué encuentran apoyo las contradicciones y su concilio para entender la forma en que estas pueden ser concebibles a consciencia en cada persona. Parece que una vez más, lo que refiere al contexto nos lleva a otorgarle a este una gran carga.

En este sentido pareciera que la tesis de Heidegger de que el hombre es diálogo es bastante plausible. Pero no sólo eso, también vemos como es que las mismas costumbres de una cultura, de una sociedad se ven determinadas por la forma en que este diálogo entre los hombres se presenta. En lo anterior parece que podemos encontrar la idea de que la forma de existir del hombre es por medio del diálogo, que refiere al habla y a su vez a la palabra como medio constructor de la historia humana. Y con lo que vemos en la novela de Orwell, incluso en el trabajo que Winston Smith desempeña[2], esta tesis se sostiene.

Ya en todo lo dicho anteriormente a uno le vienen a la mente distintas tesis que bien podrían estarse justificando en este ejemplo literario. Pero hay algunas que resultan más claras que otras. Por ejemplo: una fuerte crítica a lo que sucede en esta sociedad, y que con seguridad queda implícita en el texto de Orwell, es lo que Wittgenstein tendría que decir con respecto al lenguaje y la forma primitiva de aprenderlo y emplearlo. El ejemplo al que podríamos recurrir es el que plantea en las Investigaciones Filosóficas, el caso del niño que va a comprar manzanas. “El aprendizaje del lenguaje no es aquí una explicación, sino un adiestramiento” [3]Que son casi las palabras que Winston utiliza cuando comenta el control de la mente que ejerce el Partido sobre los afiliados.

En lo que respecta a la verdad, Orwell también deja implícito puntos que Rorty sostiene cuando habla sobre la contingencia del lenguaje. Ya que si “el mundo está ahí afuera, pero las descripciones del mundo no. Sólo las descripciones del mundo pueden ser verdaderas o falsas”[4] entonces el trabajo que debe desempeñar en “1984” el Partido se basaría en este supuesto, pues si hablamos de la alteración de los hechos, nos referimos realmente a la alteración que la descripción de éstos y no los hechos mismos padecen. Es ahí donde se ve alterada la verdad o falsedad, propiedades que sólo se encuentran en proposiciones acerca del mundo y la realidad, no en sí de ellos mismos.

Para ampliar el análisis de Orwell con Rorty podremos remitirnos a otras dos citas más. La primera, en gran medida sintetiza el propósito del gobierno totalitario que nos pinta esta novela.

El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos. El mundo una vez que nos hemos ajustado al programa de un lenguaje, puede hacer que sostengamos determinadas creencias. Pero no puede proponernos un lenguaje para que nosotros lo hablemos. Sólo otros seres humanos pueden hacerlo.[5]

Lo anterior en el mundo de Winston no podría ser más cierto. En realidad no se trata de que los miembros de la sociedad creen cada uno para sí una realidad o una verdad absoluta con base en el lenguaje. Por el contrario, y en el mismo texto lo dice, son los miembros del mismo partido los que a los afiliados les enseñan este Neolenguaje para facilitar su estancia en el Partido y por ende en el mundo. No se trata de ningún ser omnipotente y ajeno a ellos mismos, en realidad es un hombre, igual que cada ciudadano de aquel lugar el que les ha impuesto una manera de pensar y asimismo un lenguaje para canalizar estos pensamientos de forma adecuada a sus intereses.

Está claro que Orwell en ningún momento se propone como objetivo final, a diferencia de Rorty, el defender la contingencia del lenguaje. Pero quizá quede implícito en lo que ha escrito. Sin embargo, lo que implica esta contingencia es lo que ha ayudado para revisar con detalle la situación ficticia que se expone en la historia. Lo que implica esta contingencia es “la afirmación de que sólo las proposiciones pueden ser verdaderas y de que los seres humanos hacen las verdades al hacer los lenguajes en los cuales se formulan las proposiciones.”[6]

Quizá lo anterior no ayude mucho al lenguaje en su intento por presentarse como un algo con su propia esencia y con aquél carácter de necesidad, pero no por ello deja de, esta contingencia, dotarlo de un poder, no sólo para mantener el control de lo verdadero que hay o no en el mundo, sino también para que se manipule la existencia del hombre y su acontecer; considerando como pilar para ello el conocimiento de la realidad y de él mismo.

Conclusión

Finalmente vemos como algunas tesis básicas en filósofos como Rorty y Wittgenstein en la novela de “1984” no sólo son otorgadas de una gran importancia, sino que además en esta historia podemos apreciar el gran poder, ya que no se trata de sólo un aspecto descriptivo el como podemos abordar el tema del lenguaje, sino que en este caso se ve cómo el correcto o incorrecto uso de este conocimiento consciente acerca del lenguaje influye tanto en la organización de la sociedad. En el caso de Rorty vemos como a pesar de aceptar y dar por supuesta la contingencia del lenguaje éste, no deja de resultar en un pilar para la construcción de una mentalidad colectiva, a pesar de sus mismas propiedades. Es más, pareciera que es precisamente en virtud de estas propiedades que ciertos aspectos del lenguaje permiten, en el caso de “Oceanía” un cierto control de la mente, imposibilitando así la necesidad de hablar de cosas tan particulares como lo son los sentimientos y en cómo es que gracias a que las proposiciones sobre el mundo son las que se cargan de verdad o falsedad entonces los hechos que describen resultan manipulables para el beneficio de quien así desee hacerlo, y es precisamente el hombre quien tiene el poder de otorgar esta verdad o falsedad al mundo. Ambos aspectos quedan claros en la novela.

En el caso de Wittgenstein se tendría que hablar de la etapa de su vida en que escribió las Investigaciones Filosóficas, ya que es ahí donde se concentra la idea que refiere al lenguaje como aquello que posibilita el dejarse absorber por una cultura, es decir, hacer uso del lenguaje de un determinado pueblo implica que se estarán aceptando las costumbres y tradiciones de dicho pueblo para que de hecho se pueda tener una comprensión, si no absoluta, sí aceptable del lenguaje que ahí se trate. Ya se ha mencionado la forma en que influye el lenguaje desde la perspectiva que plantea Wittgenstein, y si bien habría mucho más que decir al respecto, lo cierto es que la extensión del tema impide que se aborde cada aspecto con ese cuidado tan meticuloso que seguramente se necesita.

Por lo que hemos visto brevemente entonces se puede concluir que efectivamente, el lenguaje puede ejercer un gran poder sobre la población de algún lugar, no sólo porque se pueda manipular en la forma de hablar el pensamiento, es decir, hasta cierto punto acotarlo a lo que el gobierno pueda considerar necesario; sin que además parece ser, como lo ejemplifica George Orwell, el principio para la manipulación del conocimiento sobre sí mismo y esto quiere decir, manipulación sobre la historia del hombre, como individuo y como ser social que trae consigo una historia detrás que ante todo le recuerda quién es. Considero que no es en vano que, no sólo en el género literario, sino en el cinematográfico e incluso en la vida práctica política de algunos lugares éste tema con respecto a intentos de “neolengua” han escandalizado. [7]

Parece entonces que la existencia de tantas obras literarias que tomen como base los usos funciones del lenguaje sólo señala el interés y la preocupación por parte de los escritores, y por supuesto de los lectores por este tipo de temas. Por supuesto, sería cuestión de analizar la forma en que filosóficamente se pueden abordar las novelas escritas y ver qué posturas son las que se están defendiendo, lo que no deja lugar a dudas es que el lenguaje sí constituye uno de los pilares más fuertes para la construcción y desarrollo de una sociedad; sin importar el empleo que a este se le de, o la perspectiva desde la cuál se traten sus distintos problemas y tesis.

Bibliografía

Orwell, George, 1984, Trad. Miguel Martinez, Lectorum, 2002.

Moro, Tomás, Utopía, Trad. F. L. Cardona y T. Suero, Madrid, SARPE, 1984.

Rorty, Richard, Contingencia, Ironía y Solidaridad, Barcelona, Paidós, 1996.

Wittgenstein, Ludwig, Investigaciones filosóficas. México, UNAM, 1988.

Gadamer, Hans-Georg, Verdad y Método, Salamanca, Sígueme, 1977.

Reale, G., Antiseri, D. Historia del pensamiento filosófico y Científico II, Del humanismo a Kant, Barcelona, Herder, 1992.



[1] Ibid, p. 208.

[2] Winston Smith trabaja en uno de los ministerios del Partido que se hace llamar “Ministerio de la Verdad”. Que consiste en manipular la información para adaptarla a los intereses del partido.

[3] Wittgenstein, L. Investigaciones Filosóficas, p. 21.

[4] R. Rorty, Contingencia, Ironía y Solidaridad, p. 25.

[5] Ibid, p. 26.

[6] Ibid, p. 30.

[7] Existen algunos libros que siguieron la línea que Orwell manejo, incluso el mismo Orwell parece concentrar toda su atención en la “Neolengua” ya que al final de su obra hay un breve apartado que se dedica a especificar algunos aspectos que en la novela como tal no se tocan. Por otro lado, existen libros como “1985” escrito por Anthony Burgess que en el título dejan muy claro la influencia que obtuvieron de Orwell. Este por mencionar alguno. Un claro ejemplo de la importancia que se le otorga al lenguaje es Harry Harrison, quien en es un fuerte impulsor del esperanto a punto tal de emplearlo en sus obras.

Séptima Entrada

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Jacqueline Calderón


La importancia y trascendencia del lenguaje en la distopía de George Orwell

“Allí donde nos alcanza una tradición escrita no sólo
se nos da a conocer algo individual sino que se nos hace
presente toda una humanidad pasada,
en su relación general con el mundo”

Hans-Georg Gadamer, Verdad y Método

Introducción

Por medio del presente trabajo pretendo abordar el tema que refiere a la importancia que el lenguaje puede tener sobre la sociedad. En este caso y para tener un punto de partida que me auxilie para el planteamiento de este asunto he decidido tomar como sociedad base la propuesta por Tomás Moro en su libro de “Utopía” para introducir posteriormente el concepto de distopía que encontramos en George Orwell y su libro “1984”.

La razón por la cual me basaré principalmente en el libro de Orwell es precisamente porque en éste se pueden apreciar mejor aún que en Moro las propiedades que al lenguaje se le otorgan, aunque la forma en que se nos plantee resulte en una visión un tanto catastrófica. Para facilitar la identificación de las distintas tesis que parecen manejarse en “1984” contrastaré las ideas principales de la obra con algunas tesis básicas que encontramos en Wittgenstein y Rorty. Es decir se apreciará como es que según el mundo que plantea Orwell las implicaciones del lenguaje que los tres filósofos antes mencionados tratan pueden resultar bastante plausibles y que de hecho pareciera que no necesariamente se oponen entre sí.

Para facilitar la lectura y comprensión del tema me he dado a la tarea de dividir en dos puntos importantes los objetivos del trabajo.

1) El primero y que servirá para plantear todo un horizonte de posibilidades en lo que respecta a una sociedad con algunos aspectos ya tratados y que aparentemente facilitan la convivencia dentro de ella, y analizar si es que el lenguaje tiene alguna relevancia, y más importante aún, ver si es que Tomás Moro ya se había percatado de ello y lo hizo saber explícita o implícitamente en su obra. Sería erróneo decir que procura el pleno desenvolvimiento de sus individuos puesto que la individualidad en ésta queda subordinada al bienestar del Estado, procurando ante todo un progreso social más que uno individual. Es precisamente por ello que he recurrido a Tomás Moro, pues nos habla del cumplimiento de un fin en particular por parte de este Estado.

2) Lo que conformaría la segunda parte del trabajo sería que, con base en algunas ideas de Rorty, Gadamer y Wittgenstein se viera si es que de hecho el lenguaje alguna importancia capital, ya no sólo en el texto de Moro, aunque en un inicio me ayudaré de los filósofos anteriores para el análisis propuesto, sino en una sociedad contemporánea como en la que nos desenvolvemos a diario.

A grandes rasgos estos podrían ser los objetivos principales a cumplir. Pero ya entrando a esta cuestión de fondo la tesis que sustentaría todo lo anterior sería la de que efectivamente, el lenguaje no puede ser sólo visto como una forma de comunicarnos sin más. Por el contrario, pretendo que al finalizar de cumplir los distintos objetivos que he planteado en un inicio, éstos me ayuden como un fundamento a la idea de que el lenguaje resulta esencial no sólo para el progreso de una sociedad, sino también como una parte descriptiva que, en tanto descriptiva, puede ser vista como un auxiliar, si no es que, como la historia misma de la humanidad.

Saber si de hecho se puede hablar de un progreso social o no quizá salga ya de los parámetros establecidos para desarrollar este texto, pero no por ello dejaré de resaltar la cuestión al momento de las conclusiones; ya que después de todo, si es que se ha de abordar a Tomás Moro debemos hablar de Utopía y como tal es necesario recordar que en toda utopía lo principal por alcanzar es la máxima virtud en los miembros de la sociedad, y después de todo, pareciera que hacer suya la virtud, sea cual sea la que se maneje no deja de llevarnos al progreso. En este caso cabe mencionar que el progreso se entenderá como el progreso moral y no tanto el progreso tecnológico o algo similar, aunque por supuesto deben ir relacionados en algún modo.

Desarrollo

La razón por la cual encuentro necesario la mención a Tomás Moro y su “Utopía” es porque sin este punto de partida sería difícil comprender lo que refiere al término de distopía. Además, en el texto de Moro no encontramos una clara mención de lo que refiere al lenguaje, quizá porque queda ya implícito o por que en ningún momento sea algo que deba ser controlado por los gobernantes de este país; sin embargo cuando le damos mayor importancia y vemos cómo se juega con el lenguaje podemos apreciar de una forma más sencilla la trascendencia que tiene y un ejemplo perfecto donde podemos encontrar esto es en la distopía que se nos plantea en “1984”. Parece curioso entonces ver cómo es que en una utopía como la de Moro el lenguaje ni siquiera es una cuestión a la que se le asigne mayor atención y que por otro lado en su contrapartida resulte de una importancia capital para el desarrollo incluso de toda la historia.

Por lo anterior veamos a grandes rasgos la parte de Tomás Moro, para de esta forma tener un punto de comparación y por ende de partida para el tema central del trabajo.

Nace en la ciudad de Londres el año de 1477 en el seno de una familia que desde muy joven le propició una buena educación, la cual más adelante le haría ganarse altos cargos administrativos en Inglaterra. Precisamente en virtud de dichos puestos es que Tomás Moro parece ser la persona idónea para la redacción de un libro que dejara ver los vicios que su sociedad existían, pues a pesar de desempeñarse en altos rangos parece que nunca pierde la perspectiva de lo que en general en toda Inglaterra suscita.

De esta forma, en el año de 1516 se edita la primera edición de su más famosa obra “Utopía” que en un primer momento fue escrita en latín y que constaba únicamente del segundo libro, es decir la parte donde se describe a esta sociedad ideal. El libro completo se conforma, como ya he mencionado, por dos partes; la primera describe la forma de vivir y lo defectuosa que ésta resulta en Inglaterra, la forma en que las sociedades se encuentran en una gran corrupción y que los mismos gobernantes, a pesar de propiciar dicha situación, deciden tomar medidas exageradas para la corrección de los individuos. Justo al final de esta crítica es cuando se introduce la idea de una sociedad ideal, una sociedad que resulta en todo lo contrario a esta sociedad inglesa y que por eso mismo debería servir como ejemplo no sólo para ellos sino para toda sociedad en particular que se quiera jactar de digna.

Está de más hacer una descripción detallada de cada aspecto particular que se aborda en texto. En general lo que debe ser importante mencionar es que como buen planteamiento de un Estado donde existiera una mejor vida no dejará de procurar alcanzar los ideales de igualdad sobre todas las cosas. En el particular caso de Tomás Moro el tema del lenguaje no se aborda, pero pareciera que ya está implícito el hecho de que en esta sociedad no se tiene una lengua propia, además, a los ciudadanos no se les impide el conocimiento y cultivo de las distintas letras, e incluso en caso de que alguno de los ciudadanos mostrara una excepcional capacidad en esta materia, no se le dejará de procurar todo lo posible para que pueda continuar con sus estudios incluso al punto en el que éste podría llegar a ser no sólo su pasatiempo, como lo suelen tomar la mayoría de los utópicos, sino su mismo trabajo.

Es aquí donde en contraposición a este tipo de textos encontramos la distopía. Si bien la utopía el objetivo principal es el de alcanzar una sociedad igualitaria donde se pueda exaltar la máxima de las virtudes y donde se nos describe un estado feliz del hombre, es decir, el mejor de los mundos, en la distopía veremos todo lo contrario; se trata de obras donde se describe una sociedad opresiva y por ende el peor de todos los mundos. Existen gran cantidad de obras que abordan este tema, pero una en particular que lo aborda de forma tal que permite ubicar el papel claro del lenguaje es la obra de “1984” de George Orwell.

En la novela el personaje principal se llama Winston Smith y es por medio de él que podemos apreciar el mundo en el que habita. Así, con ayuda de su diario nos permite adentrarnos en este mundo donde la individualidad y vida propia resultan inexistentes; se trata de un Estado que tiene como dirigente a un individuo al que llaman “el Gran Hermano” quien encabeza lo que se denomina “el Partido”. Los habitantes de este país[1] se consideran como los afiliados al partido y no miembros, ya que en realidad su participación no es tan activa dado que no pueden ejercer ningún tipo de autoridad en las decisiones que el Partido tome. En realidad no resultan más que simples obreros sin vida. Como ya puede haber quedado claro, en ningún momento se procura el bienestar de la población, o por lo menos no lo que uno acostumbraría llamar un bienestar, pues el Partido y el Gran Hermano hacen creer a los afiliados que su vida es en realidad feliz y los mantienen ante todo ignorantes, formula adecuada si consideramos que “la ignorancia es poder”[2].

A la sociedad de esta historia se le ha ido privando de distintos aspectos de su vida. Pero hay una privación en particular que podría traer consigo otro tipo de privaciones en lo que respecta a la libertad de pensamiento y es precisamente la libertad que refiere al lenguaje. En contraposición a Tomás Moro, donde de hecho la libertad intelectual en ningún momento se ve frenada, en “1984” se ha implementado el uso de una neolengua que en principio parecería ser un intento por parte de los gobernantes para “facilitar” la comunicación por medio de menos palabras y la sustitución de términos y conceptos que en realidad lo que propician es un mejor control sobre el conocimiento no sólo del presente, sino del mismo pasado.

De esta manera el Partido por medio de pequeños slogans ha logrado que la población entienda la gran variedad de situaciones en las que se encuentra la nación sin que esto les represente un conflicto. Un ejemplo de esto es “La Guerra es Paz” [3]frase que como el mismo protagonista explica, es algo que ya de forma superficial la mayor parte de la gente acepta, sin en ningún momento pensar en lo impactante de esta aseveración. Para continuar con este ejemplo debemos entender lo que de fondo significa esta frase. Verdaderamente a lo que se refiere es que una paz permanente es muy similar a una guerra perpetua[4].

La función así de la Neolengua es en sí el poder introducir en la formación de cada individuo una serie de palabras que facilitan la existencia de este estado totalitario.
“Pero de todos modos, una complicada formación mental, aplicada durante la niñez, y centrada en las palabras de Neolengua evitardelito, negroblanco y doblepensar, la vuelven recia e incapaz de pensar con profundidad acerca de cualquier tema.”[5]

En estas líneas se nos presenta una vez más la trascendencia del lenguaje para el funcionamiento del estado. Con esta “complicada formación mental” lo único que se tiene por objetivo es impedir que los afiliados al partido expresen emoción y por supuesto pensamiento alguno. Se trata de un eficaz medio para mantener bajo control a cada individuo, precisamente quitándole lo más propio de sí; aquí estaríamos hablando de sus pensamientos. Se trata de una constante manipulación del hombre por medio del lenguaje.

Para darnos una idea de cómo funcionan estas medidas veamos el significado de estas tres palabras en Neolengua.

1.- Evitardelito significa “la facultad de pararse en seco, como por instinto, en el umbral de un pensamiento peligroso.”[6] Y esto en pocas palabras se refiere al evitar cualquier tipo de pensamiento que pretenda resaltar los errores existentes en un argumento, malinterpretar razonamientos elementales. Es decir, cualquier tipo de pensamiento que pueda propiciar una falla en la lealtad al partido.

2.- Negroblanco se liga a la palabra anterior, ya que se trata de hacer comprender a la población que el máximo poder, en este caso “El Gran Hermano” es omnipotente y el Partido inefable, a pesar de que lógicamente, no lo son. Sin embargo, para poder asimilar esto se necesita de una flexibilidad mental para adaptarse al constante tratamiento de los hechos, y si es que esto se logra con éxito, entonces un afiliado al partido siempre se encontrará en la idea del evitardelito.

Antes de continuar con la tercera palabra, hay una regla que establece el partido y que una vez más nos lleva a retomar ideas como la de Wittgenstein acerca de que el lenguaje se ve determinado en algún modo por el contexto. Lo anterior no podría ser más claro de ejemplificar que en lo que Orwell en boca de Winston comenta.

Igual que muchas palabras en Neolengua, ésta tiene dos significados mutuamente contradictorios. Aplicada a un oponente, significa la costumbre de declarar de manera desvergonzada que lo negro es blanco, en contradicción con los hechos consumados. Aplicada a un afiliado al Partido, significa la buena voluntad de fidelidad para decir que lo negro es blanco cuando el Partido lo exige así.[7]

Incluso dentro de la misma obra se observa cómo la utilización de palabras en esencia contradictorias tiene, no sólo significados distintos dependiendo de hacia quién van dirigidas, sino el mismo hecho de utilizar la combinación de negro-blanco, nos demuestra, en el caso de los afiliados al Partido, cómo dependiendo de la situación que se esté viviendo y que el Partido esté manipulando se deben entender de acuerdo a las circunstancias con tal de que las cosas funcionen.

Es así como se presenta la tercera palabra:

3.- Doblepensar: Es necesario para todos los afiliados al partido contar con esta flexibilidad de pensamiento, pero también estar “entrenados” para creer que y no sólo eso, sino saber que no existen las contradicciones y que en realidad las posturas del Partido siempre se han mantenido intactas. Para lograr lo anterior se requiere de “una constante alteración del pasado, facilitada por un sistema de pensamiento que de verdad incorpora a todos los demás, y el cual se conoce en Neolengua como doblepensar”.[8]

Una vez más somos testigos de cómo la idea de conocimiento y comprensión del pasado, es decir, de la historia de un pueblo al verse manipulado establece todo un horizonte de posibilidades no sólo para el control del conocimiento sino de la existencia del hombre.

Se trata pues de la forma de alteración de los hechos para mostrar que el Partido no padece debilidad alguna. Y si por alguna razón los hechos parecieran alterar la ideología del partido, en ningún momento se ha de admitir que el Partido ha errado, la forma de proceder adecuada es demostrando que los hechos son los que se equivocan en algún punto y en virtud de ello habrá que alterarlos para que concuerden con la ideología. Los hechos han de ser los que se adapten a la ideología y no lo contrario. Aquí lo que queda como cuestión de fondo es demostrar que el Partido y el Gran Hermano siempre han contado, cuentan y contarán con la verdad absoluta, lo cual resulta en lo más lógico ya que, efectivamente, quien posee el control de los hechos será el que posea la verdad absoluta para los demás. Y para mantener este poder es necesario introducirse en lo más profundo del ser humano, en su mente y desde ahí manipular su pensamiento ayudado en gran medida por el lenguaje que se le implemente.

Podemos ver aquí dos formas en que el lenguaje cuenta con una importancia capital. Por un lado el método empleado para educar la mente del individuo para así volverlo moldeable posteriormente y que, por otro lado, pueda ser alguien fácil de reeducar. Es decir, se trata de otorgar una primera educación en la cuál se le enseñe a ser flexible de pensamiento para que de ser necesario en un futuro, se le enseñen otro tipo de principios distintos e incluso contrarios a los que a lo largo de su historia se le han enseñado. “Se entiende que el control del pasado depende, por encima de todo, del adiestramiento de la memoria.”[9]

Porque al usar la palabra doblepensar es necesario doblepensar. Porque al usar la palabra uno admite que está manipulando la realidad; mediante cada nuevo acto de doblepensar uno borra conocimiento; y así se continúa eternamente, con la mentira siempre un paso delante de la verdad. A fin de cuentas, es por medio del doblepensar que el Partido ha podido—y hasta donde sabemos, podrá hacerlo durante miles de años—detener el curso de la historia.[10]



[1] El país que habita Winston es “Oceanía”, quien junto con otros dos países más conforman el orden mundial.

[2] Orwell, G. 1984, p. 197.

[3] Ibid, p. 182.

[4] Ibid, p. 195.

[5] Ibid, p. 207.

[6] Idem.

[7] Ibid, p. 208.

[8] Idem.

[9] Ibid, p. 209.

[10] Ibid, p. 210.


CONTINUARA...

Tercera Entrada

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Jacqueline Calderón Hinojosa

Continuación… Retomando viejas posturas

Vico.

Continuando con esta idea de recuperar un poco algunas concepciones sobre el lenguaje en autores que no tuvimos a oportunidad de abordar en clase me permito presentar a continuación un breve trabajo donde se expongan algunos puntos principales y pertinentes para lo visto en clase.

Por ahora me concentraré en Vico quien también y al igual que en el caso de Hobbes encontramos algunas cuestiones que aún en la filosofía del lenguaje contemporánea siguen presentándose como problemas o dificultades por resolver.

Grosso modo describo el contexto sociocultural a que corresponden la obra de Vico (La Ciencia Nueva).

La propuesta de Vico surge como una contraposición al proyecto cartesiano. Si bien en Descartes tenemos que ciencias como las matemáticas son fundamento para obtener o aspirar a algún tipo de conocimiento verdadero, Vico trae la propuesta de que la historia debe ser la ciencia fundamental. Es importante tener en cuenta que ya en el renacimiento recae el título del hombre como creador y ya no es algo exclusivo de la divinidad y Vico no deja de presentarlo al decirnos que debe reconocerse al hombre como creador gracias al lenguaje.

Plantea así que la historia es el tema central a tratar, ya que en ella se habla de consecuencias históricas lingüísticas más que de mera sucesión de acontecimientos; aquí la importancia de la lengua. Propone que la historia sea considerada como n proceso de autoconocimiento. La historia también es lengua en tanto sentido; sin embargo haba también de que el contexto será un factor importante para comprender el mundo, es por ello que para Vico no hay un absoluto como lo hay en la antigüedad, por el contrario, es un absoluto móvil y cambiante, determinado por el contexto que a su vez es conformado por el hombre que es determinado por la sociedad, ésta por la cultura y finalmente la cultura por el símbolo. Es por ello que al renunciar al símbolo se renuncia a la existencia.

Ahora bien, aunque en esencia no pareciera ser una teoría del lenguaje como encontraremos en filósofos posteriores, sí hallamos en Vico algunos elementos fundamentales que considero le permiten integrarse al grupo de estos individuos que dotan de una capital importancia al lenguaje debido a la forma en que lo entienden y entienden el mundo gracias a él.

Conceptos como el de “Ser” que refiere a este absoluto móvil y que puede ser comprendido por medio del lenguaje. O el concepto de Verdad, concepto que también traté cuando examiné la postura de Hobbes, que en Vico refiere a la acción, al realizar la realidad por medio del hacer, o mejor dicho, de la acción se llega a la verdad, a confirmar la realidad. La verdad está en el hecho.

El ser humano sigue contando con su concepción de animal racional, y en lo que refiere a la humanidad como conjunto de estos a su vez como individuos si bien determinados, también como creadores por medio de su acción, y por ello como los encargados de posibilitar la verdad.

Tenemos pues que la historia es lengua en tanto sentido, como ya habíamos mencionado anteriormente, y este sentido deriva del contexto. El lenguaje ayuda a recuperar lo acontecido. Por ello, nada que no sea dicho puede considerarse como historia. La lengua es así, clasificación de la historia. Hablar es crear.

Todo lo anterior grosso modo nos da más o menos una idea por dónde va Vico y dónde podemos hallar su filosofía del lenguaje. Pero quizá ahora y con los elementos pasados podamos profundizar un poco más en la cuestión.

Al hablar de axiomas o dignidades hace referencia a las verdades que se presentan como inmediatamente evidentes. Que es lo que el hombre toma en gran cantidad de ocasiones con tal seguridad que pareciera que en algún momento dejase de ser sólo una aproximación para pasar a ser una verdad absoluta. Este tipo de errores según Vico se presentan cuando el hombre se presenta o considera así mismo como criterio del mundo en el que se encuentra, y a su vez, cuando su criterio no logra alcanzar aquello que le resulta desconocido, no tiene otra opción entonces más que tomar esto desconocido por magnífico y digno de admiración. También se puede observar cómo es que los hombres al no conocer algo, no sólo lo dignifican y hacen increíble para su entendimiento, sino que también procuran relacionarlo con algo que ya les resulte conocido.

En un principio del texto, vemos cómo es que, el que el hombre se tome como criterio del universo resulta en no ir más allá de particularidades, dejando la única salida de exaltar la propia cultura de acuerdo a otra dignidad como lo es la del conocimiento del propio pasado y origen de la propia nación. Pero vemos que para Vico la filosofía es la encargada de contemplar la razón, y en este caso la encargada del surgimiento de la conciencia de lo cierto es la filología. Definiendo como filólogos a todos los que se ocupan del conocimiento de las lenguas y de los hechos de los pueblos, como es el caso de los historiadores o gramáticos. Estos y los filósofos necesitan desarrollar un trabajo juntos para así poder complementarse en el estudio de la Ciencia.

La lengua de un pueblo será entonces un medio para estudiar o saber la historia de un pueblo por muy antiguo que éste sea. Así, las lenguas que resulten vulgares servirán como testimonio de las costumbres que se practicaban en el momento en que las lenguas del pueblo fueron conformadas. Vemos aquí cómo cumple con su función de herramienta de rastreo e interpretación; ya que no sólo puede ser vista como una forma de expresión sin más, sino que a su vez, la lengua puede incluso llegar a mostrar las necesidades de un pueblo, o las soluciones que ello mismos ya han encontrado al ni siquiera dotar de un significado determinado a ciertas cosas como bien puede resultar en otras lenguas. En este caso pienso en algunos idiomas que no pueden ser traducidos, aunque la discusión con respecto a la traducción pueda llevarnos por otros lados, pienso en el alemán al español por ejemplo, hay palabras que no pueden ser traducida tal cual de un idioma al otra y la única forma de comprender un poco mejor a qué se refieren sería vernos inmersos en la cultura a la que pertenecen o a la cultura que tiene como tarea significar dicho lenguaje. A pesar de lo anterior, y retomando las traducciones y las palabras que no puedan ser traducidas tal cual, precisamente las necesidades de ambas culturas no tendrían por qué ser las mismas, si ni siquiera las condiciones en las que se han conformado lo han sido. Pareciera que esto exime de toda responsabilidad a las traducciones a la búsqueda de una perfecta traducción.

Se menciona también que es necesario que exista en la naturaleza de las cosas humanas una lengua mental común a todas las naciones, es decir, que exista una lengua que comprenda uniformemente la sustancia de las cosas factibles en la vida social humana y la explique. Es decir, es necesario que se expliquen las cosas por medio de una lengua que conserve lo esencial de las cosas y que a su vez resulte en algo entendible para cualquiera sea cual sea la lengua materna que emplee en su vida cotidiana. Se trata de ver a esta lengua como la encargada de conservar y transmitir el conocimiento de las cosas sin importar a quien se le vaya a transmitir, o cómo es que ya ha formado una idea de ese algo en su mente. Funcionaría la lengua como base del entendimiento, como modo de expresión para saber de las cosas y al mismo tiempo se trata de algo que encuentra una estrecha relación con la historia y que por lo mismo, ayuda a comprender a los pueblos sin importar cuál sea.

Es así como la lengua de esta ciencia que se propone, si es tomada en cuenta se podrá formar un vocabulario mental común a todas las distintas lenguas que se articulan.

Entrando ahora en cuestiones más bien de definición de algunos conceptos más podemos apreciar lo que Vico considera como signo, significado y referente.

Signo hemos de entenderlo como aquello que tiene la función de simbolizar la convención del mundo. El significado será aquello que de igual forma depende del contexto, es de ahí de donde deriva el sentido del signo. Finalmente mundo será el referente que es constituido por el hombre.

Segunda Entrada

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Jacqueline Calderón Hinojosa

El lenguaje en Thomas Hobbes

He decidido tomarme la libertad de aportar un pequeño resumen con respecto a una teoría del lenguaje que, si bien resulta en algo sencilla, no por ello nos impide llevar a cabo un interesante análisis y así descubrir que ya desde antes de todos los autores que abordamos en el curso se presentaban algunos problemas que aún en la actualidad pueden ser los temas más recurrentes en cuanto a la filosofía del lenguaje.

Así es como mediante un breve capitulo que Hobbes dedica en su obra cumbre “Leviathan” dedica una explicación de cómo es que él entiende el lenguaje. No sólo nos dará la perspectiva de los problemas que en aquél entonces estaban a la deriva; sino también nos permitirá ver que no hay tanta distancia como podría pensarse entre estos pensadores modernos y los posmodernos que vimos en clase.

Para Hobbes el lenguaje se basa en nombres o apelaciones y en las conexiones de ellos. Según él, por medio de esos elementos los hombres registran sus pensamientos, los recuerdan cuando han pasado y los enuncian uno a otro para mutua utilidad y conversación. Esto, así, es lo que permite que el gobierno, la sociedad y la paz existan. Por supuesto, está de sobra decir que es esto lo que en gran medida nos distingue del resto de los animales que habitan la tierra.

Propone entonces que la explicación del uso del lenguaje en general consiste en transportar nuestros discursos mentales en verbales: serie de pensamientos en serie de palabras con dos finalidades[1]:

1) El registro de las consecuencias de nuestros pensamientos, los cuales podemos evocar de nuevo con las palabras con que se distinguen. Sirve como marcas o notas del recuerdo.

2) Cuando varias personas utilizan las mismas palabras para significar (por conexión y orden), una a otra, lo que conciben o piensan de cada materia; y también lo que desean, promueven o tienen en ellos. Para este uso se denominan signos.

Me concentraré momentáneamente en el segundo punto.

El uso de este segundo término propone mostrar a otros el conocimiento que hemos adquirido.

A su vez, le corresponde a cada uso un vicio, estos vicios serán los que causarán los problemas en la filosofía del lenguaje y que como hemos de advertir no sólo se encuentra en Hobbes si no en muchos más.

1) Cuando los hombres registran pensamientos equivocadamente.

2) Cuando usan las palabras metafóricamente.

3) Cuando por medio de palabras expresan su voluntad y no es cierta.

4) Cuando usan el lenguaje para agraviarse.

Podremos aquí hacer una distinción de los engaños existentes en los cuatro vicios que se exponen.

En el primer vicio nos encontramos con un engaño a nosotros mismos al no ser acertados en la forma que hemos ordenado nuestros pensamientos, a punto tal que nos engañamos a nosotros mismos. En el segundo se trata de un engaño a los demás; lo mismo pasa con el tercero y finalmente el cuarto no creo que se vea afectado de la misma manera que los anteriores.

Lo que quiero resaltar aquí es que quiá este pueda ser n punto de partida para la búsqueda de una objetividad. Realmente parece proponerse la idea de aquel mundo exterior del cuál recibimos distintas impresiones y en el que a su vez nosotros formamos parte como objetos en el mundo para los demás. Es precisamente por ello que está abierta la posibilidad de que nosotros no resultemos confiables (así como los demás no lo resultan para nosotros) y por ende esta preocupación por la verdad, la cuál, a final de cuentas no puede evitar ser vista como la objetividad. Mientras más objetivo, mayor será la veracidad, o verdad que pueda esperarse, en este caso, de un discurso y posiblemente del mundo o mejor aún, de los discursos por medio de los cuales conformamos y construimos al mundo.

Tenemos por lo anterior un discurso que centra su importancia en la objetividad por hallar en el mundo; lo que de antemano supone que existe un mundo y que de hecho puede ser conocido y asimilado por medio del lenguaje. Esta asimilación implica entonces la comprensión y estructuración que ayudará a dicha comprensión que debe hacer el hombre, Por medio del lenguaje es posible alcanzar la comprensión de este mundo exterior. Sin embargo, el problema ya no es el mundo quien puede engañarnos, sino nuestras propias impresiones con respecto a él y por supuesto esto se hará notar al momento de llegar al discurso. La responsabilidad recae en nosotros, nos encontramos ya en ámbitos ontológicos. No hablamos de un mundo dado; aunque se encuentre ahí como algo que objetivamente podemos alcanzar, la objetividad del mundo radica en que es él el mismo para todos y somos nosotros quienes lo significamos y debemos hacerlo para encontrar algún sentido y ya sea comprenderlo como comunicarlo. Es del hombre de quien depende la construcción de éste por medio del correcto uso de las herramientas (el lenguaje); no estamos hablando de invención sino de la correcta estructura a cargo del hombre. Es por ello que utilizo el termino de estructura y construcción como sinónimos.

Recurramos nuevamente a Hobbes para decir que “la verdad consiste en la correcta ordenación de los nombres en nuestras afirmaciones, un hombre que busca la verdad precisa tiene necesidad de recordar lo que significa cada uno de los nombres usados por él, y colocarlo adecuadamente”[2]

Como vemos, con la cita anterior se confirma idea de orden y correcta asignación que el hombre debe hacer para alcanzar la verdad, por lo menos al momento de transmitir un discurso, que es la forma en lo cual se hará llegar a los otros individuos con los que convive y tiene que relacionarse. Pero debemos tener cuidado, pues el juego del lenguaje (como muy bien podría aplicarse el término aquí) radica precisamente en el lenguaje. Pues no puede haber verdad ni falsedad donde no haya lenguaje. Dice Hobbes que puede haber error en cuestión de sucesos, pero sin ser verbalizado, no podemos hablar abiertamente de verdad. Una vez más queda huella de la capital importancia que cobra el lenguaje para este filósofo.

Quizá sea posible más adelante compararlo con distintos filósofos que plantean en sentido más estricto el problema del mundo externo, así como de la posibilidad de poder no sólo referirse a él, sino verdaderamente conocerlo. Por lo menos ahora, con Hobbes dejamos una posible interpretación abierta a su pensamiento tanto en un sentido ontológico como en un sentido del lenguaje.

Hobbes, Thomas, Leviatán I, Editorial Sarpe, España, 1984.



[1] En realidad se abordan 4 sin embargo, por motivos del presente trabajo me limito a mencionar estas dos.

[2] Leviathan, Thomas Hobbes, pag. 50

jueves, 3 de diciembre de 2009

Sinfonía: solfeo y sonido

Pérez Ramírez José Eduardo.

NOVENO POST

Sinfonía:
Solfeo y sonido

John Cage en 1952 compuso una pieza llamada 4'33". En la partitura de ésta no especifica sonido alguno que deba ser producido durante los 4 minutos y 33 segundos que dura la obra.
El pianista se prepara para la ejecuciónón de la pieza, comienza leyendo silencios. Los silencios tienen que ser interpretados uno a uno. La música se compone de éstos. La música radica en la interpretación, en la partitura, se abre camino a través del pentagrama. Ronda a grandes zancadas cada compás. Se tiene que ser meticuloso, tanto como si fueran octavos o dieciseisavos de sonidos, estos octavos o dieciseisavos lo son de silencios.
Cualquier pieza musical de compone de sonidos, ya sea breves o prolongados, y/o silencios, todos estos ejecutados en un orden tal que produzcan una obra y se diga que son una pieza musical, por no hablar de apreciación musical. Así mismo podemos preguntar si verdaderamente hay música en 4'33" de John Cage.
Alejándonos de alguna otra interpretación sobre esta pieza, podemos decir que la música está en la partitura y en su ejecución: el solfeo, leer y entonar cada nota. Hay un isomorfismo, es decir, una correspondencia término a término, entre una posible parte teórica y una práctica de la música. Ésta existe a través del sonido y a través del silencio.
Por otra parte se dice que se habla en voz baja o en voz alta, se grita o se susurra. El lenguaje habita en las palabras. Pero se calla y de pronto se lanza una mirada, el silencio consume toda palabra, voz fónica, y nos habla. Una mirada nos reclama, nos llama, nos busca, o nos censura. Existe el lenguaje sin entonar una palabra. Lo mismo da un discurso o una carta, una nota o unas cuantas palabras. Al igual que en la música existe aquí, un isomorfismo entre hablar en voz alta o callar. Saludar con algunas palabras o sin decir algo dar la espalda.
En nuestra mente y entre nosotros, entre los que somos, rondan las palabras. Nuestro “oído interno”, sin necesidad de sonido en forma de palabra que provenga del exterior, nos habla. Porque pensamos y somos, ya sea el sonido de las palabras, ya la imagen de manos dedos y gestos, o ya sea las sensaciones de nuestras manos que nos proveen de algo, que nos dicen algo.
El lenguaje significativamente es humano. De esta manera todo nos puede decir algo: hacemos hablar a las paredes, a la calle, escuchamos hablar al silencio, o puede que encontremos en un silencio, prolongado e intermitente, una gran música. El lenguaje significativamente humano siempre busca decirnos algo. Es un monstruo voraz del que no podemos escapar. En ocasiones nos dirá que no tiene nada que decir, se reservará el derecho, y aún así nos dirá algo con su silencio. ¿Podemos hablar tajantemente de una ausencia de significado? Tomaré el silencio no como un sí, sino como un no, o como me plazca, porque cada quien oye lo que le place y le conviene. Cada quien oye, interpreta y escucha sólo lo que quiere oír. ¿Cuándo el deseo se aparta del significado?, ¿cuándo podemos ser algo distinto al deseo y escapar de la libertad que éste viene a instaurar?
Puede que el lenguaje busque no expresarse, se limite a decir simplemente nada. Humanamente expresión es significación. Se expresa el lenguaje mediante un significado, un código a descifrar, a leer, o mediante la sugestión de la ausencia de significación.
Si todo ser conlleva la expresión, en tanto que su presencia ya de su suyo nos dice algo: al menos que es. Entonces, ¿algo o alguien dirá algo sin nadie a quien decírselo? Algo, no; alguien (humano necesariamente), sí. A este respecto queremos hacer una aclaración, desembarazarnos de cualquier idea que derive de la expresión y el decir algo, la existencia. Esto es falso. El mundo, sin más, existe, y aquí no pretendemos ponerle a prueba, ni mucho menos incoar a este respecto.

En conclusión, existe un isomorfismo entre lenguaje y significados humanos. Lo humano es un campo homogéneo y que así mismo es neutro: sendero y origen de múltiples lenguajes, de múltiples significados: distintos y diversos humanos. Por otra parte, es claro que no hay un isomorfismo entre el lenguaje y una realidad que prescinda de lo humano. Porque las paredes y las piedras sí existen, y si queremos podemos decir que su existencia es expresión, pero sólo será expresión de sí (si a esto le queremos llamar lenguaje, será necesario que sepamos que no será el lenguaje del que hemos hablado, no será lenguaje humano; acaso en aquello encontraremos algo llamado lenguaje que es así por capricho; apelemos aquí a lo homógrafo) pero puede que pasen cien años sin que nos digan absolutamente nada. Ahí encontramos el secreto del silencio. “Una manera de eliminar el sonido natural del tímpano humano.”

Del estructuralismo o la condena

Pérez Ramírez José Eduardo.

OCTAVO POST

Del estructuralismo o la condena

Hablaremos tan sólo poco del estructuralismo. Para éste, no hay estructura más que de lo que es lenguaje, aunque sea un leguaje esotérico o incluso no verbal. El sin-sentido no es la ausencia de significación, sino, por el contrario, el exceso de sentido, o lo que provee de sentido el significado y el significante.
En este sentido podemos decir que el pensamiento es aquello que nos identifica y nos distingue, nos permite ser conscientes de nosotros mismos, permite pensarnos, ser. El pensamiento humano reflexiona, entre otros hechos, sobre nuestra propia existencia. El pensar nos hace presentes a nosotros mismos.
En este sentido, la historia, ha sido la historia de los pensamientos; esto se debe a que ésta da cuenta de actos humanos y no humanos, mismos que son pensamiento, pues la manera de realizar un acto humano estriba en la manera de pensar humanamente, así como la manera de dar cuenta de actos no humanos, se hace ésta humanamente. Como la historia primera o génesis del mundo que se narra, siempre se hace humanamente. El ser humano es aquel que en su más puro andar pretende hacer una luz inteligible el mundo que sueña . El ser humano piensa, y sólo piensa en términos humanos. Él mismo crea su libertad y su cárcel: el lenguaje. El ser humano no puede ir más allá de lo que es: su pensamiento.
Acúsesenos de antropocentristas. Ser humano es ser egoísta. Ser egoísta es ser sólo lo que ya es uno. ¿Pero quién no puede ser sólo lo que es? Ser sólo lo que ya es uno nos priva de ser otro, pero no nos dota de una esencia. No tener esencia ¿acaso podrá impedir saber lo que uno es? Paradójicamente, el ser humano es sólo lo que ya es, pero no sabe lo que es.
Ser humano es ser egoísta. Y ser egoísta es, también, ser sólo uno, estar ensimismado. El ser humano está solo.
El ser humano crea su libertad y su cárcel, y en ella su soledad. Únicamente estando solo uno puede alcanzar la mayor libertad tan deseada, aquella que se convierte en cárcel y condena.
Esta condena se patentiza con el estructuralismo. Para los estructuralistas el lenguaje conforma un conjunto sincrónico, es decir, estable y sistematizado, que constituye tanto nuestra forma de saber y arriesgaremos en esta medida a hablar de nuestro ser. Así mismo, pensar al lenguaje en tanto que condena nos habla de una elección, una culpabilidad, y de un ser víctimas. Para el estructuralismo esto forma parte de la realidad.
El mundo es, al menos para nosotros, el lugar donde acaece una multiplicidad de fenómenos y sentidos; podemos decir que es también aquello que no sólo nos expresa, sino que incluso nos conforma: nuestros modos de ser no se agotan en lo más próximo que tenemos del mundo y que es, pues, nuestro contexto, cultura, y lo que volitivamente elegimos dentro de ésta, sino que incluso van más allá de manera que todos estos elementos son lo que somos. En este sentido podemos decir que somos – y entiéndase no de manera estricta – victimas del acontecer, del mundo, pero no en tanto que nos predestine y nos absuelva de responsabilidad alguna, sino en tanto que, como decíamos, no sólo nos expresa, sino que nos conforma.


Para concluir digamos que de esta suerte se abre un camino inmenso del estructuralismo a las ciencias sociales. Como hemos dicho dentro del mundo el pensar de cierta manera influye sobremanera para abordar distintos problemas del mundo, de la vida; en general, de acuerdo al pensamiento es que se dan las actividades correspondientes a éste. El pensar y el modo de hacerlo, siempre redunda en el campo práctico de la vida. Aunque, ¿esto es válido para todo pensar? Debido al campo práctico del mundo, de la vida, también se debe el pensamiento: es un cierto oscilar. Para el estructuralismo las estructuras, en este caso el lenguaje, es un subsuelo necesario y efectivo, el cual emerge a partir de un discurso humano, hecho último que no hace del lenguaje una estructura prescindible en el mundo.

María Zambrano y la poesía

Pérez Ramírez José Eduardo.

SEPTIMO POST

María Zambrano y la poesía
Reflexiones en torno al leguaje


Decidir es elegir. Se elige siempre, al menos, entre dos opciones. El ser humano ya de suyo es libre, y depende sólo de él, estando solo, seguirlo siendo. Él mismo elige de lo que crea según su ser. El ser humano no puede ir más allá de lo que es: su pensamiento. En el principio era el verbo.
Cada decisión es única y distinta. Se puede decidir dos veces sobre algo, pero a pesar del esfuerzo, una decisión no remedia la anterior. Se puede decidir de nuevo, no sobre lo que es de nuevo. Se puede decidir dos veces sobre lo mismo, pero cada decisión, siendo nueva es irreductible a una sola. No hay vuelta atrás. El ser humano decidió estar solo.
Al ser humano le asombra todo cuanto crea con palabras al percibir el único mundo que él quiere y puede ver. Percibir es construir.
El ser humano crea en su libertad, en su soledad, en su pensamiento: su condena. Análogamente el filósofo anhela la independencia, quiere estar solo, y anhela salir del delirio primero para encontrar su ser, para ganarlo por búsqueda, es decir, filosóficamente en su soledad, por voluntad busca su libertad. Ser humano, podemos decir, es ser filósofo.
Poiesis del griego es crear, por tanto, quien crea es poeta. Ser humano es ser filósofo y poeta. Ser humano es saber la filosofía de la poesía y saber, también, la poesía de la filosofía.
La soledad humana implica un doble asombro, de enfrentarse de manera desamparada, desde la creación humana, ante la no creación humana, por una parte, y por otra, el enfrentarse, nuevamente de manera desamparada, ante la creación humana. El ser humano, estando solo, se crea completo. Depende de la divinidad. Depende del otro. Y depende, también, de todo cuanto crea con palabras al percibir, esto es, el mundo, la naturaleza.
El ser humano se ha encargado de nombrar todo, pero él mismo no ha podido terminar de nombrarse. Nombrar es crear. Así mismo, el ser humano-solo, puede hablar sólo de sí, puede nombrar su creación. Él da cuenta de sí y de todo, pensando, nombrando. Todo, es aquello cuanto crea el ser humano con palabras al percibir el único mundo que él quiere y puede ver. Nombrar la creación es hacer poesía. La poesía nace del afán de hacer surgir lo que no tiene nombre hecho. El poeta debe de ser preciso.
El poeta habla, nombra, entonces, la completud reflejada en la creación sola. Y no puede hacer más que eso. Se dedica a su labor, y olvida todo cuanto le es ajeno, a saber, aquel primer acto creador. Aquel acto filosófico-poético, donde el ser humano creaba por voluntad y anhelo de soledad que redundaría en su libertad, en su sí mismo, en el ser humano mismo, donde el ser humano solo puede poseerse. Filosofía y poesía, como ya nos dice María Zambrano, se encontraban en ese momento feliz, en ese primer acto creador, en nupcias.
Por su parte la poesía al hablar de todo cuanto había sido creado, de la completud, misma que no existe sin, principalmente, la divinidad, se decide a hablar sólo del hallazgo del primer acto creador y olvida a éste. Sin embargo olvida, también, la poesía, el poeta, que la completud es reflejo de una creación sola, por voluntad del ser humano. Olvida que el ser humano como el filósofo, buscan crear, libremente, en sí mismos; hacer poesía en la soledad. De esta manera soslaya, la poesía, a la filosofía.
Ello explica la postura de Platón, y la condena que hace a la poesía que es creación, y al arte que es lo creado, pues defiende aquel primer impulso poético-filosófico. Platón hace poesía y hace filosofía.
La filosofía misma, por su parte, desde su docta ignorantia buscará y preguntará por aquel primer acto creador. Y en ocasiones le dará nombres, tales como fisis, apeiron, ser, o desde la poesía y extrayendo la idea de lo divino, Dios. En el principio era el verbo.
La poesía, sin embargo, por su cuenta, nos dirá de muchas maneras el mundo que sueña, el mundo que era anhelo, soledad, y por ello mismo completud reflejada en la creación sola tan deseada. Esta completud viene a colmar tal apetencia, pero en su venir a colmar, trae consigo una desesperación, producto de un nuevo asombro, que da cuenta, efectivamente, de la soledad del hombre. El hombre construye su libertad y su cárcel, y en ella su soledad: la razón. La soledad insta, entre otras cosas, a la soledad misma. En ésta uno puede ser todo, hacer todo, pero estará siempre solo. La soledad va acompañada de un delirio de ser todo y nada, de estar solo. En la soledad no hay diferencia entre uno y uno mismo. Uno mismo es creación y es creador. Ser humano es ser un condenado a la soledad.
Al ser humano la soledad le sorprenderá y lo hará renunciar a ella. No hay marcha atrás. ¿A qué atrás? La filosofía es pregunta, y siendo tal ella nos dirá: ¿a qué atrás? Preguntar es buscar una dirección, un sentido que oriente, que sea una luz en el sendero. Se pregunta porque se desconoce. Desconocer es no saber. No saber es no conocer y no conocer es, o bien, nunca haber sabido, o haber olvidado. Para Platón conocer es reconocer.
El filósofo busca la soledad, su ser propio, por sí mismo. En la soledad se reconoce una falta, una carencia, por ello la completud, como se ha dicho se crea desde la soledad. Crear desde la soledad es hacer poesía. Aquel que quiere crear únicamente estando sólo es poeta y es filósofo, es ser humano. Ser humano es dar cuenta de la poesía de la filosofía y dar cuenta, además, de la filosofía de la poesía. El ser humano puede ser poeta y filósofo. Ser algo es aquello que es según él mismo. Aquello que es eso mismo no puede ser otro. La distinción con la otredad no descubre alguna esencia, sino que sólo priva que algo no sea otro. Se “es” mientras lo que se “es”, es. ¿Qué no puede ser? Ser humano es ser esto mismo y no otro. El ser esto mismo de un humano depende del ser que le dé éste a su ser siempre humano. Uno puede ser poeta o filósofo. Son dos caminos, si se quiere distintos o no, donde el hombre se gana a sí mismo. Ser es un modo de ser: un modo de vida.
En conclusión, los poetas pronunciaran “la muerte de Dios”. La acción destructora de lo sagrado, nace según Zambrano, de una desesperación, y se trata de una acción sagrada, por tanto, ejecutada en la mayor madurez del ser humano, pues lo deja, nuevamente, solo sobre sí mismo. El ser humano que ha dudado, toma conciencia sobre su libertad y su cárcel: el lenguaje
La poesía y la filosofía se llegan a conjugar pues de la dependencia absoluta del hombre por la razón, por el lenguaje, se constituye el albor de la conciencia, que no siempre ha de ser la de la razón, o no sólo, o no del todo, pues la razón habrá de estar asistida por el corazón para que esté presente la persona toda entera. La visión depende, efectivamente de la presencia, y quien ha de estar presente es el sujeto, conciencia y voluntad unidos.