Lenguaje en Ernest Cassirer
Al desarrollar un lenguaje articulado, el hombre no se enfrenta con la realidad de manera inmediata, respondiendo solamente a sus necesidades apremiantes (como comer o dormir), sino que demora su respuesta a través de un complejo proceso de pensamiento, lleno de significados. De aquí que su relación con el entorno natural se ve envuelta en formas lingüísticas, en imagenes artísticas, en símbolos míticos, en ritos religiosos, en expresiones escrita
También el hombre puede evocar suceso, pasados, presentes y futuros e, incluso, de sucesos
inexistentes, producto de la imaginación.
El hombre, con su lenguaje puede no sólo comunicarse sino también reflexionar y conocer.
Los animales (al no poseer la capacidad de simbolizar), no pueden transmitir sus experiencias. Por eso, el mundo animal es un mundo subjetivo (el animal puede transmitir y recibir información sobre una respuesta a los estímulos inmediatos del entorno. Por ejemplo: " Una abeja está programada para comunicar a las demás abejas el lugar y la distancia a que se encuentra una flor para libar”).
El mundo del ser humano, al tener la capacidad de comunicarse, puede enriquecerse con lo que los demás han vivido.
El mundo del ser humano siempre está mediatizado por el sistema simbólico.
Cassirer afirma, que decir que el hombre es un ser racional es correcto pero insuficiente. La racionalidad es específicamente humana. El hombre ha desarrollado actividades que son específicamente humanas y que no son racionales.
Es por esa misma razón, que Cassirer lo denomina como "un animal simbólico", sin que el
concepto introducido por Aristóteles perdiera fuerza.
"El pensamiento simbólico y la conducta simbólica se hallan entre los rasgos más característicos de la vida Humana y que todo el progreso de la cultura se basa en estas condiciones”, comienza diciendo Cassirer, en el capítulo III de su libro.
Cassirer dice que, "El hombre ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el sistema receptor y el efector, que se encuentran en todas las especies animales, hallamos en el como un eslabón intermedio algo que podemos señalar como sistema ‘Simbólico’. Esta nueva adquisición transforma la totalidad de la vida humana."
"Existe una diferencia innegable entre las reacciones orgánicas y las respuestas humanas. En el primer caso, una respuesta directa e inmediata sigue al estímulo interno, en el segundo la respuesta es demorada, por un proceso lento y complicado de pensamientos"
El hombre "ya no vive solamente en un puro universo físico sino en un universo simbólico. El lenguaje, el mito, el arte y la religión constituyen partes de este universo"
Afirma Cassirer que "La razón es un término verdaderamente inadecuado para abarcar las formas de la vida cultural humana en toda su riqueza y diversidad, por lo tanto, en lugar de definir al hombre como un ser racional lo definiremos como un animal simbólico. De este modo podemos designar su diferencia específica y podemos comprender el nuevo camino abierto al hombre: el camino de la civilización".
La capacidad humana de simbolizar llega a su máxima expresión en el lenguaje. Las palabras son símbolos que representan conceptos y estos, a su vez, se refieren a cosas del mundo externo (objetos) e interno (Sentimientos). La característica fundamental del símbolo es que tiene aplicabilidad universal.
Cassirer apuesta por una suerte de incondicionalidad del espíritu, la cual tendría que ir adquiriendo forma conforme el espíritu se va desprendiendo de lo inmediato. La expresión permite el acceso a un mundo común y permite también la objetivación del conocimiento.
Fausto D. Sandoval
Trabajo 4
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jueves, 10 de diciembre de 2009
jueves, 3 de diciembre de 2009
Cassirer, símbolo e inspiración
Pérez Ramírez José Eduardo.
SEGUNDO POST
Cassirer. Símbolo e inspiración.
Ernst Cassirer fue un filósofo alemán sumergido en buena medida en el estudio de la filosofía de la cultura. Uno de sus grandes aportes en esta materia fue su obra “Filosofía de las formas simbólicas”.
En su Filosofía de las formas simbólica nos dice que la única realidad es la que registra la experiencia humana. Su estudio tiene indecencias en la epistemología y en la filosofía de la cultura.
Dentro de la teoría del conocimiento, las formas pasivas de la sensibilidad, a propósito de una base empirista, comprende Cassirer a éstas por los cinco sentidos. Las formas o estructuras que nos permiten informarnos acerca del mundo son simbólicas.
De esta manera la realidad se diversifica, es decir, el sujeto otorga significados y crea al mundo: se manifiesta una variedad de contenidos caóticos. El símbolo podemos decir, es la unión de dos contrarios, si bien Cassirer se refiere a la sensibilidad como una forma pasiva, dispensa, sin embargo, de éstas al conjugarlas con términos conceptuales. En esta forma de operar Cassirer intrinca lo empírico-conceptual, para espiritualizar la realidad. Así mismo, el símbolo de este filósofo no es fijo, sino móvil, cambiante.
Pese a la analogía que se le pueda hacer respecto a Hegel, para Cassirer no hay una relación término a término, es decir, isomorfica, entre la realidad y el orden simbólico. Él nos habla de un orden cultural, meramente espiritual, alejado de una visión donde la realidad sea la humanidad en términos de una correspondencia fuerte, y la experiencia sea la de un mundo que no es ajeno al humano.
A diferencia de esto, para Cassirer la única realidad que tenemos es la que registra la experiencia humana, que en este caso se da a través de las formas simbólicas y no implica conocer un mundo tal cual. Estamos restringidos con Cassirer al ámbito meramente humano.
Esta filosofía de las formas simbólicas no plantea una metafísica del conocimiento, plantea sin embargo, una fenomenología.
No se habla, así mismo, de una única referencia a un solo orden simbólico, por el contrario, el orden simbólico entraña una múltiple estructura. Las formas simbólicas abren una multiplicidad de mundos.
La filosofía de Ernst Cassirer se abre como sendero a través del cual se abre paso una antropología filosófica, el ser humano es un animal simbólico. Dentro de la competencia en la cual inscribiríamos a la filosofía de las formas simbólicas no podemos dejar la importancia del mito y el lenguaje, de la poesía: el generar mundos. Símbolo e inspiración.
SEGUNDO POST
Cassirer. Símbolo e inspiración.
Ernst Cassirer fue un filósofo alemán sumergido en buena medida en el estudio de la filosofía de la cultura. Uno de sus grandes aportes en esta materia fue su obra “Filosofía de las formas simbólicas”.
En su Filosofía de las formas simbólica nos dice que la única realidad es la que registra la experiencia humana. Su estudio tiene indecencias en la epistemología y en la filosofía de la cultura.
Dentro de la teoría del conocimiento, las formas pasivas de la sensibilidad, a propósito de una base empirista, comprende Cassirer a éstas por los cinco sentidos. Las formas o estructuras que nos permiten informarnos acerca del mundo son simbólicas.
De esta manera la realidad se diversifica, es decir, el sujeto otorga significados y crea al mundo: se manifiesta una variedad de contenidos caóticos. El símbolo podemos decir, es la unión de dos contrarios, si bien Cassirer se refiere a la sensibilidad como una forma pasiva, dispensa, sin embargo, de éstas al conjugarlas con términos conceptuales. En esta forma de operar Cassirer intrinca lo empírico-conceptual, para espiritualizar la realidad. Así mismo, el símbolo de este filósofo no es fijo, sino móvil, cambiante.
Pese a la analogía que se le pueda hacer respecto a Hegel, para Cassirer no hay una relación término a término, es decir, isomorfica, entre la realidad y el orden simbólico. Él nos habla de un orden cultural, meramente espiritual, alejado de una visión donde la realidad sea la humanidad en términos de una correspondencia fuerte, y la experiencia sea la de un mundo que no es ajeno al humano.
A diferencia de esto, para Cassirer la única realidad que tenemos es la que registra la experiencia humana, que en este caso se da a través de las formas simbólicas y no implica conocer un mundo tal cual. Estamos restringidos con Cassirer al ámbito meramente humano.
Esta filosofía de las formas simbólicas no plantea una metafísica del conocimiento, plantea sin embargo, una fenomenología.
No se habla, así mismo, de una única referencia a un solo orden simbólico, por el contrario, el orden simbólico entraña una múltiple estructura. Las formas simbólicas abren una multiplicidad de mundos.
La filosofía de Ernst Cassirer se abre como sendero a través del cual se abre paso una antropología filosófica, el ser humano es un animal simbólico. Dentro de la competencia en la cual inscribiríamos a la filosofía de las formas simbólicas no podemos dejar la importancia del mito y el lenguaje, de la poesía: el generar mundos. Símbolo e inspiración.
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